Introducción a la accesibilidad universal (1)

Ilustración de trama de rombos. Dentro de los rombos hay representadas personas con iconos: movilidad reducida, brazo lesionado, mama con hijo, persona con perro guía, sordera y mujer embarazada.

La accesibilidad es la capacidad que tienen los entornos para resultar funcionales a todo el mundo. Esta idea innovadora, una capacidad que reside en el entorno y no en las personas, confiere a la disciplina un gran potencial transformador. Crear accesibilidad supone apostar por la participación, la democracia, el potencial humano y, en definitiva, por sociedades justas y cooperativas.

Tal y como se define en el RD 1/2013,  la accesibilidad universal es «aquella condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad, comodidad y de la forma más autónoma y natural posible.”

Esta definición incluye varias ideas muy potentes que establecen un antes y un después en la historia de la accesibilidad:

1) La accesibilidad es una condición del entorno.

Como decíamos al principio, estamos hablando de una condición del entorno y de los espacios, no de las personas. Es el entorno quien tiene la responsabilidad de facilitar el acceso y la participación.

Se le confiere la responsabilidad porque entendemos que el entorno tiene esta capacidad. Más allá de lo que puedan o no puedan hacer las personas, nos preguntamos cómo funcionan las personas y que elementos de un espacio, servicio, producto… crean barreras o son incompatibles con su manera de funcionarGracias a este cambio de foco, hemos explorado y encontrado un gran riqueza de respuestas que dan como resultado entornos versátiles y mucho más adaptativos.

2) Más allá del espacio físico, el entorno queda definido como todos los procesos, bienes, productos, servicios, instrumentos, herramientas o dispositivos que dan respuesta a la actividad humana.

Dejamos de plantearnos el mero acceso a un espacio físico y la accesibilidad pasa a ser un concepto más complejo y rico vinculado directamente a la participación social. De nada sirve poder entrar en un aula si no puedo tomar apuntes o percibir y entender las explicaciones del profesorado.

3) Estos entornos necesitan ser comprensibles, utilizables y practicables.

El concepto de accesibilidad más tradicional nació vinculado a las barreras arquitectónicas. El primer objetivo fue permitir el acceso de personas con movilidad reducida al entorno construido – y no necesariamente garantizando su autonomía -. Esto sería el concepto de practicable. Incluir las cualidades de utilizable y comprensible implica atender a una diversidad humana mucho más amplia, además de pasar de un objetivo reduccionista, que entiende el acceso como la mera permanencia, a buscar la inclusión y la participar real de las personas.

4) Necesitan ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas.

Añadir la coletilla «por todas las personas» implica que no hablamos necesariamente de discapacidad, sino de diversidad funcional y de las condiciones personales con las que cualquiera nos podemos enfrentar a una situación determinada.

Por ejemplo, hay colectivos como personas mayores con cierto deterioro cognitivo normal por edad, personas migrantes con desconocimiento del idioma y la cultura o personas analfabetas funcionales con poco acceso a la educación, que sin tener una condición de discapacidad encuentran barreras en un entorno cada vez más complejo y exigente.

A estas dificultades podemos sumar condiciones temporales por las que podemos pasar cualquiera. Como una lesión que merma la movilidad, momentos de estrés y ansiedad, hacer trámites o actividades complejas con prisa, perder las gafas, cargar con la compra y no poder usar las manos, llevar el carrito del bebe…

A día de hoy, la legislación reconoce la accesibilidad como un derecho de las personas con discapacidad. Sin embargo, es un valor que mejora la vida de todo el mundo. Hablar de todas las personas en la normativa abre el camino hacia un mayor reconocimiento de la diversidad humana e invita a seguir ampliando su incorporación dentro del ámbito del derecho.

5) Los entornos deben poder ser utilizados con seguridad, comodidad, autonomía y de la forma más natural posible.

En otras palabras, debe existir igualdad de oportunidades. Un espacio en el que necesito ayuda continuamente no puede considerarse accesible, pues reduce mis posibilidades de participación. Por ejemplo, si no puedo orientarme y dependo de una persona que me guíe, los recursos y el tiempo que necesito invertir en una actividad son mucho mayores y no siempre me lo voy a poder permitir.

Igualmente, la experiencia y la posibilidad de utilizar un espacio cambia si no es seguro. Por ejemplo, si tienen que auparme para subir un pequeño escalón corro un riesgo de caída, con la lesión que la caída pueda suponer.

Por otro lado, atender la manera natural de cada personas para realizar una tarea es imprescindible para salvaguardar su autonomía y la igualdad de oportunidades. Facilitar varias fórmulas para hacer tareas y que cada persona elija la que mejor se adapta a su manera de funcionar, ayuda a evitar un esfuerzo excesivo por parte de la persona. La comodidad funcional puede parecer un lujo o un añadido, más que una necesidad, pero facilita llegar al final del día sin sentir agotamiento y preserva la dignidad personal. Cuando el mundo te pide continuamente que no seas tú, el peor agotamiento es el emocional.

Dimensiones de la accesibilidad universal

Para trabajar desde la accesibilidad y creas espacios para todas las personas, conviene categorizar nuestras acciones en cuatro dimensiones que nos ayudarán a identificar y acometer todas las posibles barreras que pueda encontrarse una persona.

1) Accesibilidad física

Es la que procura garantizar el acceso y el tránsito por espacios construidos, así como   la manipulación de objetos y de instrumentos. Son intervenciones y medidas pensadas principalmente para personas con movilidad reducida y de talla baja. Pero también mejora la vida de peques, personas mayores, sin buena psicomotricidad, que van muy cargadas o papas y mamas con carritos de bebe.

Ejemplos clásicos de accesibilidad física son rampas, ascensores, barras de soporte en los aseos o puertas amplias. Otros quizás menos conocidos son los que tienen que ver con la manipulación de objeto, como sustituir los pomos de las puertas por tiradores, los software que permiten navegación a través de teclado, los asistentes virtuales que funcionan con la voz o las soluciones de domótica en la vivienda.

2) Accesibilidad sensorial

Es la accesibilidad que procura el acceso sensorial y perceptivo a la información. Se trata de poder acceder a la información a través de la vista, el oido y el tacto por igual, de manera que si carezco de uno de los sentidos pueda utilizar otro.

Ejemplos de accesibilidad sensorial son los subtítulos o la Lengua de Signos para personas con discapacidad auditiva, los lectores de pantalla o las audiodescripciones para personas con discapacidad visual.

3) Accesibilidad cognitiva

Son la medidas e intervenciones que procuran una fácil comprensión del medio. Es decir, poder conocer de forma intuitiva en qué tipo de espacios estoy, que actividad se hace, cuales son sus normas de uso, que se espera de mí… Es la dimensión de la accesibilidad más joven y novedosa. Surge para dar respuesta a colectivos como personas con discapacidad intelectual, con trastorno autista, enfermedad mental, dislexia, analfabetismo funcional y otras dificultades de comprensión.

Entre las herramientas que nos ayudan a tener un entorno fácil de comprender y amigable encontramos el lenguaje claro y la lectura fácil, el wayfinding, la usabilidad web o los SAAC.

4) Accesibilidad orgánica

La accesibilidad orgánica es una dimensión que ha surgido recientemente y no está descrita en la legislación todavía. Trata de describir las necesidades de personas con discapacidad orgánica, que no siempre coinciden con las que produce la discapacidad física.

Hablamos de personas con diabetes, síndrome de hipersensibilidad o fibromialgia. Son circunstancias que suelen resultar invisibles y desconocidas. Puedes leer aquí un artículo anterior donde hablo del tema.

Ámbitos de la accesibilidad

Junto con el desarrollo de la sociedad y de la disciplina, los ámbitos donde tradicionalmente se aplicaba la accesibilidad, más vinculados al espacio físico y a la arquitectura, han ido ampliándose y definiéndose. Actualmente, entendemos que cualquier producto, instrumento o servicio es objeto de accesibilidad, pudiendo establecer los siguientes ámbitos básicos:

  1. Urbanismo
  2. Edificación
  3. Transporte
  4. Mobiliario, objetos y herramientas
  5. Información y comunicación, incluyendo nuevas tecnologías y accesibilidad web
  6. Servicios y actividades

La accesibilidad es una, es universal, por lo que en cada ámbito necesitaremos aplicar accesibilidad física, sensorial y cognitiva. Pues la diversidad de las personas está presente en todas las actividades que hacemos.

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